jueves, 17 de marzo de 2011

MIERCOLES DE CENIZA
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PARROQUIA DE NUESTRA SEÑORA DE CANDELARIA ZONA 6
INTRODUCCIÓN
      “Pasada la Semana Santa del año 1784 y ante la situación, la feligresía junto a sus Imágenes entrañables empezaban a trasladarse al lugar escogido para la Nueva Parroquia de Candelaria, en donde ya existía la Parroquia de Nuestra Señora de La Asunción, que curiosamente le da el nombre al Valle de advocación Mariana, conocido más adelante como la Nueva Guatemala de La Asunción.
       Después de un agotador viaje por veredas, atravesando las montañas y dejando en la lejanía la vista majestuosa del imponente volcán de Agua, en noches frías iluminadas solo por la luna llena y días de sol intenso, el grupo de cofrades que organizó algunos carruajes halados por caballos y grandes cofres con ornamentos y bellas imágenes, llega finalmente el 19 de mayo a un nuevo paraje con largas calles de cercos de bambú y hojas verdes de chichicaste, pinos y jacarandas; que sirvieron de marco para recibir a La Imagen de Jesús Nazareno de Candelaria, que llegaba para bendecir y proteger de manera perpetua al pueblo que se vino con él y a todos quienes encontraron alivio a sus tristezas y consuelo a sus necesidades en la Milagrosa y afamada Imagen del Nazareno de mirada al frente y de tantos relatos entremezclados con leyendas que contaban los abuelos y repetían todos quienes se sentían por El atraídos.
Desde entonces Jesús de Candelaria, tiene un trono celestial dónde descansa su belleza y soberanía en el Templo que aunque se fusionaron el de la Asunción, permanece bajo el patronato de Nuestra Señora de Candelaria y aunque modificado en su arquitectura más bien neoclásica desde finales del siglo XVIII resguarda al Nazareno de la Serena Mirada y cada Jueves Santo espera la media noche para que retorne la procesión centenaria que hoy como ayer nos permite celebrar la cena del Señor en el día grande de la Iglesia, el día Eucarístico, que en albas palestinas y moradas túnicas, de muy largas filas acompaña a una Imagen que sigue robando los corazones de sus fieles que encuentran en El al mismo Jesús, imagen perfecta del hijo de Dios, que de manera inexplicable atrae a las almas nobles invitándoles al arrepentimiento y otorgándoles su perdón…”
-Luis Pellecer-
MIERCOLES DE CENIZA
ORIGEN DE LA COSTUMBRE
Antiguamente los judíos acostumbraban cubrirse de ceniza cuando hacían algún sacrificio y los ninivitas también usaban la ceniza como signo de su deseo de conversión de su mala vida a una vida con Dios.

En los primeros siglos de la Iglesia, las personas que querían recibir el Sacramento de la Reconciliación el Jueves Santo, se ponían ceniza en la cabeza y se presentaban ante la comunidad vestidos con un "hábito penitencial". Esto representaba su voluntad de convertirse. 

En el año 384 d.C., la Cuaresma adquirió un sentido penitencial para todos los cristianos y desde el siglo XI, la Iglesia de Roma acostumbra poner las cenizas al iniciar los 40 días de penitencia y conversión.

Las cenizas que se utilizan se obtienen quemando las palmas usadas el Domingo de Ramos de año anterior. Esto nos recuerda que lo que fue signo de gloria pronto se reduce a nada. 

También, fue usado el período de Cuaresma para preparar a los que iban a recibir el Bautismo la noche de Pascua, imitando a Cristo con sus 40 días de ayuno. 

La imposición de ceniza es una costumbre que nos recuerda que algún día vamos a morir y que nuestro cuerpo se va a convertir en polvo. Nos enseña que todo lo material que tengamos aquí se acaba. En cambio, todo el bien que tengamos en nuestra alma nos lo vamos a llevar a la eternidad. Al final de nuestra vida, sólo nos llevaremos aquello que hayamos hecho por Dios y por nuestros hermanos los hombres.



Cuando el sacerdote nos pone la ceniza, debemos tener una actitud de querer mejorar, de querer tener amistad con Dios. La ceniza se le impone a los niños y a los adultos.
 


 

OBSERVACION
     La parroquia estaba cubierta de flores blancas, con velas, olor a corozo y adornos morados con amarillo, propios de los colores de la cuaresma.  El color morado representa (conversión y penitencia). La vestimenta del sacerdote y el acólito también eran moradas.  Los visitantes tenían ropa diversa, algunos por sus uniformes parecía que llegaron de trabajar otros con familias completas, personas de la tercera edad, bebés y niños en general. El ambiente está preparado para la reflexión y la penitencia. Habían muchas personas, tanto que algunas se tuvieron que quedar afuera de la parroquia donde se colocaron bocinas en el exterior para que los visitantes tuvieran oportunidad de escuchar el servicio religioso. En el mismo, no se realizó misa sino únicamente la ceremonia de la imposición de la cruz. Los visitantes participaban activamente en su mayoría, cantando y orando según los actos de la ceremonia, algunas personas llevaban su biblia para leer los salmos correspondientes, pero eran la minoría.
    Las personas de la tercera edad, llevaban rosarios e incluso madrileñas. Los niños y demás visitantes llevaban ropa casual. En el altar mayor, la decoración tenía un mantel de color morado con amarillo, al igual que la túnica del sacerdote. En el mismo, estaba la ceniza, que el sacerdote bendijo durante la ceremonia, no estaba la ofrenda del vino y del pan porque no se realizó misa.  Se escucha las oraciones y el significado de la imposición de la ceniza y en lugar de la comunión se impone la ceniza. Después de la imposición de la ceniza, se procedió un acto de reflexión mientras termina este proceso y finalmente se realizó una oración final orientada al arrepentimiento y a la conversión, para dar inicio a los cuarenta días previos a la semana santa.
IMPOSICIÓN DE LA CENIZA
Acto I
Anfitriona Entrada
Señor, tú tienes misericordia  de todos y nunca odias a tus criaturas, borras los pecados de los hombres que se arrepienten  y los perdonas, porque tú señor, eres nuestro Dios.
Oración colectiva;
Oremos
Que el día de ayuno con el que iniciamos, señor, esta cuaresma sea el principio de una verdadera conversión a ti y que nuestros actos de penitencia nos ayuden  vencer el espíritu del mal. Por Jesucristo nuestro señor.
Amen
Primera Lectura Lectura del libro del profeta Joel (2, 12-18)
Esto dice el señor:
 Todavía es tiempo. Vuélvanse a mí de todo corazón, con ayunos, con lágrimas y llanto; enluten su corazón  y sus vestidos. Vuélvanse al señor Dios nuestro, porque es compasivo y misericordioso, lleno a la cólera, rico en clemencia, y se conmueve ante la desgracia.
 Quizá se arrepienta, se compadezca de nosotros y nos deje una bendición, que haga posibles las ofrendas y libaciones al señor  nuestro Dios.
Toquen la trompeta en Sión, promulguen el ayuno, convoquen a la asamblea, reúnan al pueblo, santifiquen la reunión, junten a los ancianos, convoquen a los niños, aún a los niños de pecho. Que el  recién casado deje su alcoba y su tálamo la recién casada.
Entre el vestíbulo y el altar lloren los sacerdotes, ministros del Señor, diciendo: Perdona señor, perdona a tu pueblo. No entregues tu heredad a la burla de las naciones. Que no digan los paganos: Dónde está el Dios de Israel?
Y el señor se llenó de celo por su tierra y tuvo piedad de su pueblo. Palabra de Dios. Te alabamos señor.

Salmo Responsorial salmo 50
Misericordia, Señor Hemos pecado
Por tu inmensa compasión y misericordia, Señor, apiádate de mí y olvida mis ofensas. Lávame bien de todos mis delitos y purifícame de mis pecados
Misericorida….
Puesto que reconozco mis culpas, tengo siempre presentes mis pecados. Contra sólo pequé Señor, haciendo lo que a tus ojos era malo.
Misericordia ….
Crea en mí, Señor, un corazón puro, un espíritu nuevo para cumplir tus mandamientos. No me arrojes, señor, lejos de ti, ni retires de mí tu santo espíritu.
Misericordia ……
Crean en mí  Señor, un corazón puro, un espíritu nuevo para cumplir tus mandamientos. No me arrojes, Señor, lejos de ti ni retires de mí tu santo espíritu.
Misericordia…
Devuélveme tu salvación que regocija, y mantén en mí un alma generosa , Señor abre mis labios y cantará mi boca tu alabanza.
ACTO II
Segunda lectura
Lectura del apóstol san pablo a los corintios (5,20-6,2)
Hermanos: somos embajadores de Cristo y por nuestro medios, es Dio mismo el que los exhorta a ustedes. En nombre de Cristo les pedimos que se reconcilien con Dios. Al que nunca cometió pecado, Dios lo hizo “pecado” por nosotros, para que, unidos a él, recibamos la salvación de Dios y nos volvamos justos y santos. Como colaboradores que somos de dios, los exhortamos a no echar su gracia en u saco roto. Porque el Señor dice, en el tiempo favorable te escuché y el día de la salvación te socorrió, Pues bien ahora es el tiempo favorable, ahora es el día de la salvación.
Palabra de Dios, Te alabamos señor.
Aclamación ante el evangelio
Honor  y gloria a t i señor Jesús. Hagámosle caso al señor, que nos dice no endurezcan su corazón.
Honor y gloria a ti señor Jesús.
Evangelio lectura del Santo Evangelio según san Mateo (6,1-6, 16-18)
Bendición de la ceniza
Después de la homilía, el sacerdote de pie y con las manos juntas dice: Hermanos pidamos humildemente a Dios Padre que bendiga con su gracia esta ceniza, que vamos a imponer sobre nuestras cabezas.
Oración
Señor Dios, que te apiadas de quienes se humillan y concedes tu paz los que se arrepienten, escucha con bondad nuestras súplicas y derrama la gracias de tu bendición sobre estos siervos tuyos que van a recibir la ceniza, para que fieles a las prácticas cuaresmales puedan llegar, con un alma purificada, a celebrar la Pascua de tu Hijo, que vive y reina por los siglos de los siglos
Amen
ACTO III
Y rocía la ceniza con agua bendita, sin decir nada.
Imposición de la ceniza
El sacerdote impone la ceniza a todos los presentes que se acercan a él, y dice q cada uno.
Acuérdate que polvo eres y en polvo te convertirás.
Oración
Termina la celebración.
 Se anula el canto de gloria
En el aleluya cuando se proclama el evangelio  no se canta el mismo, en toda la cuaresma.
Comunión también es un canto orientada a reflexionar.
Canto reflexivo  a la entrada para preparar la cuaresma (40 días)
Canto de salida.

CONCLUSIÓN
La ceniza no es un rito mágico, no nos quita nuestros pecados, para ello tenemos el Sacramento de la Reconciliación. Es un signo de arrepentimiento, de penitencia, pero sobre todo de conversión. Es el inicio del camino de la Cuaresma, para acompañar a Jesús desde su desierto hasta el día de su triunfo que es el Domingo de Resurrección. 

Debe ser un tiempo de reflexión de nuestra vida, de entender a donde vamos, de analizar cómo es nuestro comportamiento con nuestra familia y en general con todos los seres que nos rodean.

En estos momentos al reflexionar sobre nuestra vida, debemos convertirla de ahora en adelante en un seguimiento a Jesús, profundizando en su mensaje de amor y acercándonos en esta Cuaresma al Sacramento de la Reconciliación (también llamado confesión), que como su nombre mismo nos dice, representa reconciliarnos con Dios y sin reconciliarnos con Dios y convertirnos internamente, no podremos seguirle adecuadamente.